domingo, 23 de diciembre de 2012

Flores de Cristal


De nuevo, es tiempo de compartir.
De nuevo, es tiempo de reencuentros.
De nuevo, es tiempo para dejar a parte las diferencias, y disfrutar, cómo se pueda, de la Navidad. O tal vez no. Tampoco es obligatorio.
Navidad frágil, delicados momentos entre luces y sombras, momentos que muchos disfrazan de felicidad acartonada, amarga y volátil, una gran oportunidad para reflexionar no tanto en los deseos para el nuevo año, como en cómo vamos a ponernos manos a la obra para conseguir que este 2013 sea mejor para nosotros mismos y por sistema, para los que comparten nuestra vida más inmediata, más cotidiana, en nuestros grupos de pertenencia más habituales. Nos contagiamos de las noticias poco satisfactorias, de los momentos tristes y empatizamos con los traumas más desgarradores... Y ya puestos, también nos podemos contagiar de otras cosas... de la alegría ajena, de los deseos de los otros, empatizar también desde la sana emoción de la plena satisfacción personal, de las buenas ideas y de un buen plan para llevarlas a cabo.
Navidad frágil como flores de cristal, que con su luz débil y púrpura iluminan escasamente los momentos compartidos, el instante de los encuentros... como flores de cristal, que iluminan poco y sin embargo embelesan a quién las quiera observar, porque también son efímeras en el tiempo, sin embargo siempre nos queda el consuelo de revivirlas al volverlas a recordar y fortalecer aquello que no fue, para emprender y que algún día sea.
Como cada año, gracias por leerme y cuidar de los buenos instantes como si fueran flores de cristal.
Felices fiestas y mejor 2013!
;)

sábado, 20 de octubre de 2012

JEFES Y CAPITANES

Lo lamento para los que se consideran "jefes", tengo una mala noticia para ellos: son una especie en extinción. Su labor sigue siendo importante, sin embargo, su actitud, en muchos casos, es muy susceptible de mejora. El jefe como máxima autoridad de una empresa, organización o proyecto también tiene la responsabilidad de reinventarse y el deber de tomar conciencia de la importancia de su papel dentro y fuera de su ámbito profesional, ya no como persona con "habilidades directivas", sino como un modelo eficaz de gestión de los recursos (humanos, económicos, tecnológicos…), de habilidades sociales, y de capacidades creativas para solucionar problemas que el continuo cambio provoca. Son cargos que se han entrenado para mandar, y en muchos casos han despertado una supremacía y arrogancia en la persona que los ha asumido, convirtiéndola en un ser repulsivo y poco amigable. Todos hemos conocido a "alguno de esos" alguna vez, ¿verdad? Es el estereotipo de jefe estandarizado, que muy bien "el gremio" se ha ganado. Ojo con esto, un alto cargo no nos identifica, aunque en muchos casos nos confundamos y salgamos del trabajo poniéndonos a "mandar" entre los amigos y familiares.¡ Vamos a ver!
La idea organizacional de jerarquía está tomando otro aspecto diferente (de hecho está desapareciendo):  empezamos a dejar de formar parte de esa "pirámide" en la que "los de abajo"  están sometidos a "los de arriba" de manera poco evolutiva, enriquecedora y motivadora para un funcionamiento ecológico y equilibrado de una organización. La idea de contratación de freelance está siendo una realidad desde hace años con la intención, según mi propia perspectiva y experiencia, de que la empresa contratante no asuma riesgos económicos fijos con un empleado, al mismo tiempo que contribuye en que el contratado se haga responsable de su trabajo y vaya preparándose para asumir retos, evitando que se "acomode" en un "trabajo para toda la vida". ¡Qué barbaridad!.... Y además, ¡qué aburrido! ¿Os imagináis hacer siempre lo mismo?, día tras día, mes tras mes, años tras años entrando en una rutina que adormece las neuronas y nuestra capacidad creativa? Con ese panorama nos convertimos en auténticos candidatos para enfermar de alzheimer y otras patologias neurodegenerativas... ¡Vamos! Es hora de hacer algo diferente. Es hora de pensar "en red".
Los valores cambian, el organigrama empresarial también y con ello las "figuras" que forman parte del entramado organizacional. Los empleados o "subordinados" pasan a ser colaboradores, los proveedores "facilitadores de recursos" y los jefes, capitanes.
La idea de "capitán" indica la máxima autoridad de timonear una nave (y también el máximo responsable, ya está bien de echar la "culpa" a los demás de que la empresa se viene abajo.  El capitán siempre está al frente y una de las "leyes del mar" es que el capitán siempre tiene que ser el último en abandonar el barco en caso de zozobrar. El capitán sabe conducir el navío y "ordenar" a cada uno de los marineros que hagan lo propio y más oportuno en momentos en que peligra la infraestructura de la nave y la vida de todo aquel que en ella esté subido. El capitán lidera, transmite valores y es el primero en asumir la responsabilidad del barco, del personal que está en él, del rumbo y de la navegación. Su máximo propósito es, en todo caso, "llegar a buen puerto" y si es posible con la máxima integridad humana. Esto último lo añado yo.
Una de las definiciones de capitán según la RAE es "persona que encabeza una tropa", cuando la tropa se convierte en un grupo de personas con un objetivo en común, con intereses, intenciones y valores conjuntos será una evidencia más de que el entramado empresarial está cambiando… aunque posiblemente ya no se llame "empresarial", tal vez sea más generativo, algo así como un entramado colaborativo donde cada una de las personas implicadas aporta lo mejor de sí misma para alcanzar todos juntos un propósito en común, ecológico y que deje las cosas mejor a las que se encontraron al principio de la travesía.
Los capitanes encabezan equipos, y cada uno de los componentes del equipo es capitán de sus propias decisiones, de sus propias conductas, de su propia vida. Entonces, y sólo entonces, nos miraremos como seres humanos dispuestos a trabajar conjuntamente aportando un nuevo modelo que, inevitablemente,  afectará a la economía, a la sociabilidad y a la educación.

Como siempre, gracias, gracias por pasaros por aquí y leerme.

viernes, 6 de julio de 2012

CON SER BUENO YA NO BASTA


Ya no basta tener bajo el brazo un título de "lo que sea", ya no basta tener experiencia en nuestra determinada (y limitada, en ocasiones) especialidad, ya no basta con ser bueno en aquello que hacemos y cómo lo hacemos, ahora hay que tener en cuenta la capacidad de mejora, la superación personal y profesional y las habilidades oportunas para "surfear con el cambio", capear la incertidumbre y reconducir nuestro propio navío durante los temporales en alta mar. Para eso, no hay titulaciones que valgan si no nos ponemos manos a la obra con nosotros mismos, si no indagamos sobre nuestras capacidades e descubrimos maneras de mejorar(nos) y de apostar por nuestro propio desarrollo personal que inevitablemente afectará a nuestro desarrollo y mejora profesional.
Ya no basta con ser bueno, hay que SER el mejor, el mejor que hasta ahora estamos preparados para ser y seguir preparándonos para superar nuestras propias expectativas. A primera vista puede resultar angustioso, difícil, farragoso, y no sé cuantas excusas más repletas de creencias limitadoras para no hacerlo. ¡Maldita comodidad...!  Nos toca salir de nuestra zona de confort y aventurarnos a penetrar en territorios desconocidos donde no sabemos lo que nos vamos a encontrar, ni siquiera si sabremos dar respuesta a aquello que nos vaya sucediendo. Lo importante es permitirnos pasar por la experiencia, permitirnos equivocarnos o al menos no alcanzar nuestro objetivo a la primera, segunda o tercera intentona... sin embargo hay tantas maneras de hacer las cosas como nuestras neuronas sepan enlazar las conexiones creativas oportunas o posibles... y el número podría ser infinito.
Cuando nos enfocamos en nuestro propio aprendizaje, auto descubrimiento y desarrollo, cuando nos predisponemos a indagar y explorar más sobre nosotros mismos y ser conscientes de nuestro propio potencial empezamos un camino sin retorno, nunca se deja de mejorar si uno no quiere, estamos en continuo cambio, de hecho unas de las presuposiciones de la Programación Nuerolingüística es que la naturaleza del universo es el cambio, ya que es inevitable, ¿que tal si lo encauzamos hacia nuestra propia felicidad y satisfacción personal? Parece prometedor, y cualquier cosa que vale la pena, requiere tiempo, voluntad y disciplina. La felicidad tiene un precio y es estar dispuesto a mojarse por uno mismo, apostar por nuestras propias  habilidades y talentos y confiar en nuestra capacidad de superación y mejora. Con nosotros mismos cogidos por los cuernos viviremos las circunstancias y adversidades de una manera más natural, desarrollaremos y potenciaremos nuestros otros sentidos como la intuición o la inspiración para seguir orientandonos en un mundo cada vez menos estable, predecible y cierto.
Con ser "bueno" ya no basta... a menudo lo "bueno" es enemigo de lo "mejor" y en un mundo cada vez más competitivo, el ser bueno en algo, se puede quedar corto.

jueves, 17 de mayo de 2012

SOMOS SISTEMA

Vivimos sobre la marcha y vamos yendo, con nuestros problemas, nuestras situaciones personales, nuestras miserias y nuestras discordias, pareciendo ser que nadie más que nosotros es tan desdichado... perdiendo así la perspectiva tanto de nosotros mismos como del entorno al que pertenecemos y sobre el cual, sin evitar, influimos. Perdemos conciencia de que pertenecemos a algo más grande que nosotros, que contribuimos día tras día a que la realidad se vaya diseñando según nuestras creencias, nuestras capacidades, nuestros comportamientos... y no,  no estoy hablando de Dios, con todos mis respectos, estoy hablando del Sistema.
Según J. O'Connor e I. McDermott en su libro Introducción al Pensamiento Sistémico: un sistema es una entidad cuya exitencia y funciones se mantienen como un todo por la interacción de las partes. Querramos o no, el simple hecho de existir, nos incluye en el sistema, y formamos parte de él, interactuando, influyendo, contribuyendo... Tal poder nos debería honrar, sin embargo la falta de visión sistémica, de perspectiva, de pensar en "global" y elucubrar sobre las posibles consecuencias de nuestros actos y de cómo los llevamos a cabo, nos priva de tomar consciencia de cómo influimos, si lo que aportamos es útil y mejora lo ya establecido, si enriquece o entorpece  los procesos evolutivos o creativos, si el resultado es lícito y ecológico para tod@s. Somos sistema, y queramos o no influimos. Si actuamos no mirando más allá de nuestras propias narices, de nuestros propios beneficios, de nuestro propio ego y "apoltronamiento" que traducimos en "poder personal" podemos cometer torpezas tales que mermen cualquier relación de confianza y fiabilidad. Creo que el autoengaño es muy peligroso, porque lleva implícito que también se engaña a los demás... y hoy más que nunca, en las últimas décadas, el sistema está despertando desde el inconformismo, ahora nos leemos la letra pequeña y empezamos a tomar conciencia de que el trabajo para salir de las situaciones difíciles solamente puede ser si construimos juntos, con valores comunes y hacia un mismo objetivo. Nunca me he cabreado tanto como en aquellas ocasiones en que se me tratado de tonta, estúpida o imbécil... y hay algunos comportamientos en los que creen que controlan el sistema, que lleva implícitos tales mensajes. Algo que saca lo peor de mí es el abuso de poder, lejos del poder en sí mismo, lejos de lo que en el mundo empresarial y psicológico se llama empowerment. No señores, un poder mal gestionado no es poder, es tiranía. La gestión del poder, implica una ética y una moral que muchos no entienden y mucho menos practican. Miopes sistémicos que a través de las amenazas, órdenes y decisiones unilaterales se toman su "poderío" como el aval y permiso para actuar indecente e insultantemente aportando un modelo arcaico, obsoleto y de tendencias dictatoriales. Somos sistema y hasta eso influye y se contagia, se expande como una mancha de aceite. Lo peor no es la tiranía deliberada, sino el silencio que la consiente. Por eso, si somos sistema, ¿como queremos influir para aportar algo útil y valioso en esta realidad que nos está tocando vivir? ¿Qué valores nos acompañan? Como dice Pablo Adán en su libro El Marketing Humano, posiblemente haya llegado el momento de sustituir  las 4 Ps (Producto-Precio- Place (Distribución)- Promoción), por las 4 Cs (Creer, Confiar, Colaborar y Comunicar), por que tal vez sea la manera más eficaz de crear redes de talentos y habilidades que contribuyan y faciliten la creación de un sistema sólido, sostenible y productivo, no solamente para una nueva economía, sino también para relacionarnos de una nueva manera, desde el "empoderamiento" individual para crear algo más grande auténticamente poderoso (desde la ética y la moral).
Podemos si nos organizamos... ¡Somos sistema!

miércoles, 14 de marzo de 2012

¡YA BRILLA EL SOL!





Dentro y fuera, el tiempo mejora, y muchas de las canciones de nuestra historia ayudan a subir el estado de ánimo que después del invierno quiere amanecer como un nuevo ser, un nuevo día, más brillante en mucho tiempo.

Lo importante de sentirse bien es que se contagia, igual que el mal humor o las malas noticias. Puestos a contagiar y ser contagiados prefiero el sentido del humor, las buenas y saludables vibraciones, las alianzas que se van creando de manera natural, desde el genuino rapport que contribuyen a comunicarnos y entendernos con una sola mirada. A veces las palabras se quedan cortas, cuando la magia se produce, parece que todo sea posible. Esto me hace pensar en la física cuántica, allá donde si hay una nímia posibilidad de que algo suceda, puede suceder, allá donde todas las historias caben en un sinfín de posibilidades, encuentros, desencuentros, coincidencias y causalidades. A veces me da la sensación de que todo esta en su sitio... y eso me hace sentir bien, como cualquier canción optimista que nos ayude a estar mejor, que contribuya a que veamos la realidad desde otra perspectiva, otra posición, otros valores... y así aumentamos nuestro mapa del mundo, pasamos a la acción para provocar que las cosas sucedan.

Hace poco alguien que todavía no tengo el gusto de conocer me llamó para ofrecerme participar en un proyecto tan abstracto, tan espontáneo, tan improvisado, que no supe a qué acogerme para entender qué pintaba yo en él. Cuando me pasaron la información oportuna mis ideas se aclararon y todo empezó a recobrar sentido para mí. Se trata de una participación colectiva en la que aparentemente todo queda como al azar, a la improvisación en un intercambio de ideas, temas, proyectos e información para crear dinámicas colectivas. Y todo, perfectamente estructurado desde el subsuelo del proyecto, incluso con 5 principios básicos que invitan a creer que es posible: es posible funcionar desde la creencia que estamos presentes los que debemos estar, ni uno más ni uno menos; que si no te interesa el tema o proyecto a tratar y crees que no puedes contribuir, puedes irte a ser útil a otra exposición, que cuando se termina porque ya no queda más que añadir, se termina... y así todo, dejando lo estipulado, lo lógico, lo inquebrantable, lo previsible de lado, para que confluya la información, la participación y la creatividad colectiva.

¡Me ha parecido realmente fascinante! Hace unos años hubiera huído de una "cosa así" por patas, con esa falta de control e improvisación... Por dios, no. Y hoy me siento extrañamente motivada por algo tan poco "usual" en mis centímetros cuadrados de materia gris. No sé todavía si voy a participar activamente o como observadora..., pero sabiendo que será lo que tenga que ser, y todo confluirá como las circunstancias se vayan desarrollando en ese continuo performance... ya estoy más tranquila! ;)

Sí, ya brilla el sol, con nuevos formatos, estructuras, espontaniedades, imprevistos y sincronicidades...

¡Me siento bien!