domingo, 23 de diciembre de 2012

Flores de Cristal


De nuevo, es tiempo de compartir.
De nuevo, es tiempo de reencuentros.
De nuevo, es tiempo para dejar a parte las diferencias, y disfrutar, cómo se pueda, de la Navidad. O tal vez no. Tampoco es obligatorio.
Navidad frágil, delicados momentos entre luces y sombras, momentos que muchos disfrazan de felicidad acartonada, amarga y volátil, una gran oportunidad para reflexionar no tanto en los deseos para el nuevo año, como en cómo vamos a ponernos manos a la obra para conseguir que este 2013 sea mejor para nosotros mismos y por sistema, para los que comparten nuestra vida más inmediata, más cotidiana, en nuestros grupos de pertenencia más habituales. Nos contagiamos de las noticias poco satisfactorias, de los momentos tristes y empatizamos con los traumas más desgarradores... Y ya puestos, también nos podemos contagiar de otras cosas... de la alegría ajena, de los deseos de los otros, empatizar también desde la sana emoción de la plena satisfacción personal, de las buenas ideas y de un buen plan para llevarlas a cabo.
Navidad frágil como flores de cristal, que con su luz débil y púrpura iluminan escasamente los momentos compartidos, el instante de los encuentros... como flores de cristal, que iluminan poco y sin embargo embelesan a quién las quiera observar, porque también son efímeras en el tiempo, sin embargo siempre nos queda el consuelo de revivirlas al volverlas a recordar y fortalecer aquello que no fue, para emprender y que algún día sea.
Como cada año, gracias por leerme y cuidar de los buenos instantes como si fueran flores de cristal.
Felices fiestas y mejor 2013!
;)